Como dije tenía altas expectativas de esta segunda novela de Jennifer Saint, de hecho tal vez demasiado porque es una novela corta y me emocionaba leer y conocer sobre personajes femeninos de la mitología griega que lamentablemente no conocía nada. Yo no sabía que estaba relacionado a la Guerra de Troya de hecho la historia bélica no es mucho de mi agrado pero sabía que Jennifer le daría una visión diferente a una guerra que es muy conocida y replicada en el mundo del entretenimiento. Asimismo conocer a estas tres mujeres y sobre todo a Electra me emocionaba, quería saber cual era la versión por la que se inclinaría la autora y como lo haría.
Sinceramente una vez más tengo sentimientos encontrados con un libro. Pero si de algo estoy segura es que no ha sido de mis favoritos y que Ariadna me gusto mucho mas. La forma de escribir de la autora me gusta, es fluida y no tiende a hacer anacronismos y se nota que hace investigaciones amplias. Además de mostrar su pasión por la mitología griega. Si hay algo que le destaco es en la encrucijada en la que me ha dejado ya que en personajes como Clitemnestra y Electra tenían razones de peso para hacer lo que hacían.
Mi conflicto principal con esta historia es el título, al igual que Ariadna esperaba que Electra me narrara todo lo que sucedía en un inicio o al menos una aparición más pronta de ella. Pero si no fuera por la portada que señala la perspectiva de las tres mujeres más relevantes de la historia creí que Helena de Troya iba a ser una tercera narradora. Lamentablemente este último personaje al que la autora trata de dar menos protagonismo debido a lo famosa que es, hasta cierto punto si roba protagonismo.
Como dije el título fue un conflicto para mi, porque si tuviera que ponerle uno sería: “Clitemnestra” ya que es de quien más perspectivas tenemos y que aparece de principio a fin. Por otra parte, para conocer a Electra tenemos que pasar ¡100 páginas! de 309 para conocerla y para un libro que tiene su nombre y que todo el mundo habla menos ella si me desconcertó. Asimismo no fue mi personaje favorito, su postura es completamente comprensible y en lo personal me pareció un personaje de los más antipático.
Electra se caracteriza por su amor ciego a su padre, de hecho hay un complejo que lleva su nombre sobre el apego excesivo de las niñas a su progenitor. La joven Electra nos da razones de peso para comprender su sentir pero a mi me pareció algo obsesivo y repetitivo todo lo que tenía que ver con este personaje. Me imaginaba una guerrera empoderada o algo por el estilo, la visión machista pesa sobre el empoderamiento femenino de Casandra y Clitemnestra lo cual no está mal es muy realista pero su historia en sí no tiene el peso que la de su madre o incluso de Casandra.
Por otra parte Clitemnestra es un personaje del cual tenemos más perspectiva y con el cual yo pude empatizar mejor. Conocer su vida de juventud y adulta hizo que la entendiera y que muchas veces estuviera de su lado, lamentablemente su visión y deseos se vuelven tediosos debido a lo repetitiva que puede llegar a ser. A mi si me desespero bastante cuando solo le daba vueltas a un tema y dejaba cosas importantes de lado. Y es justo ahí donde podía entender a Electra, las posturas de ambas como madre e hija se complementan para entender porque se desencadenan tantos conflictos. Desde luego Clitemnestra forma parte de esos personajes juzgados de la peor manera por ser mujeres y que la autora trata de reivindicar.
Y luego tenemos a Casandra, una princesa y sacerdotisa de Troya que tarde o temprano se cruza en la vida de los personajes ya mencionados. Su historia es muy interesante, de hecho me recordaba a Ariadna, leerla era difícil para mí porque junto con ella sentía la impotencia de alguien a quien ignoran y que puede salvar a sus seres queridos. Lamentablemente considero que su final no solo es simple sino que sentí que hablo mucho este personaje para nada. Que pasa más pena que gloria es cierto, eso no lo podemos cambiar por mas que queramos cuando se trata de este tipo de retellings donde se respeta el final (y ser parte de la famosa mitología griega) de los personajes es imposible no dejar de pensar en un final trágico sobre todo para personajes femeninos.
Me podrían decepcionar muchas cosas de esta novela pero si hay algo de lo que sí esperaba más era el final, cuando lo leí dije: ¿Es todo? ¿no hay más?... lo cual como pueden imaginar fue decepcionante, esperaba algo más épico. Probablemente al ser un retelling que respeta las versiones más conocidas y su final no podemos esperar cambios drásticos y eso me parece muy bien. Pero la manera de contar el final creí que sería más emocionante. Saint nos muestra la paradoja de seguir al pie de la letra lo que dicen los dioses en la mitología griega, como estos se divierten haciendo de las suyas con los humanos y quienes son realmente las que pagan la culpa. Lamentablemente las mujeres son las más afectadas, aquellas que son como moneda de cambio en los matrimonios, esclavizadas y utilizadas como si de poco valor se tratara. Del mismo modo dan a luz a hijos que son sacrificados o los causantes de las guerras, la culpa recae sobre ellas y castigadas por transgredir lo que se desea de ellas. Lo interesante de esto es ver mujeres condenándose entre ellas de madres a hijas y viceversa. Todo esto es un poco de lo que la autora nos da a conocer por medio de esta novela.
“...si pudiéramos volver atrás y ver los rostros confiados de nuestros bebés durmiendo costra nuestro pecho una vez más, saltaríamos de la torre más alta con ellos aferrados a nosotras para que no conocieran nunca su terrible destino. Así podríamos salvarlos de todo el sufrimientos que llegaría después.”
No puedo decir que sea una mala historia, incluso que sea lo peor que he leído. Porque tiene algo que decirnos la autora con estos personajes y eso me ha gustado mucho. Pero no fue una lectura amena sino al contrario se me hizo difícil de leer y eterno a pesar de su brevedad. Puede que a otros les guste pero yo no logré conectar con este libro.
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