Fanny Priceyre

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 El ancho mar de los Sargazos 

Jean Rhys









"Wide Sargasso Sea fue recibido con entusiasmo por el público y la crítica. Obtuvo el Premio Literario W. H. Smith, y un premio de la Royal Society of Literature, y su publicación fue seguida por una reedición de todos sus libros anteriores, salvo The Left Bank. En 1978, Jean Rhys recibió el CBE por sus servicios a la literatura."




Inspiracion para Josephine

"Nuestra cocinera en Bona Vista era una mujer obeah llamada Ann Tewitt. El obeah es una forma discreta de vudú, y desde mis tiempos, se suponía que nadie debía tomarlo muy en serio. Y sin embargo, me hablaban de ella en un tono respetuoso, casi de temor. Era una mujer de edad mediana, alta, que sonreía con frecuencia, cosa no habitual en una negra. Lo que más claramente recuerdo son sus piernas desnudas cuando, levantándose las enaguas, llevaba platos de la cocina a la casa."

 Origen de Jean Rhys

"Más supe de mi madre, pues nació en Dominica, en lo que era entonces la finca de Ginebra, y ésta fue parte de mi vida. Pero yo no pude o no quise imaginarla allí. Ginebra era un viejo lugar, viejo para Dominica. Traté de escribir acerca de Ginebra y del jardín de Ginebra en Wide Sargasso Sea.

Mi madre había sido Miss Lockhart, nieta de James Gibson Lockhart, que había llegado de Escocia a finales del siglo XVIII. Murió antes que fuese aprobada la Ley de Emancipación, y como él había sido propietario de esclavos, los Lockhart, aún en mi época, nunca fueron muy bien vistos. Estoy diciéndolo con discreción. 

Durante la vida de mi abuelo, allá por el decenio de 1830, la primera casa de la finca fue incendiada por los negros liberados, una vez que se aprobó la Ley de Emancipación. Al parecer, mi abuelo había sido hombre bondadoso a quien no le gustaba nada la situación, y murió bastante joven, pero no antes de construir una nueva casa, la que yo conocí. Dejó cinco hijos, unas gemelas (una de las cuales fue mi madre), dos muchachos y una nena llamada Edith. Después de su muerte, las gemelas administraron el lugar. Uno de los muchachos ya tenía edad suficiente para ponerse al frente de la familia cuando mi madre se casó. Nunca se me dijo —y nunca pregunté— si el viejo James Gibson Lockhart había sido tan malo como lo presentaban y, exactamente, qué había pasado."



Del articulo: Three Women's Texts and a Critique of Imperialism
Gayatri Chakravorty Spivak


“Es ahora, al final del libro, cuando Antoinette/Bertha puede decir: "Ahora por fin sé por qué me trajeron aquí y qué tengo que hacer". Podemos leer esto como si ella hubiera sido llevada a la Inglaterra de la novela de Brontë: "Esta casa de cartón" -un libro entre tapas de cartón- "por donde camino de noche no es Inglaterra". En esta Inglaterra ficticia, ella debe desempeñar su papel, representar la transformación de su "yo" en ese Otro ficticio, prender fuego a la casa y suicidarse, para que Jane Eyre pueda convertirse en la heroína individualista feminista de la ficción británica. Debo leer esto como una alegoría de la violencia epistémica general del imperialismo, la construcción de un sujeto colonial que se autoinmola para la glorificación de la misión social del colonizador. Al menos Rhys se encarga de que la mujer de las colonias no sea sacrificada como un animal loco para la consolidación de su hermana.”

“Los críticos han señalado que Wide Sargasso Sea trata al personaje de Rochester con comprensión y simpatía. 19 De hecho, narra toda la sección central del libro. Rhys deja en claro que es víctima de la ley de herencia patriarcal de vinculación en lugar de la preferencia natural de un padre por el primogénito: en Wide Sargasso Sea , la situación de Rochester es claramente la de un hijo menor enviado a las colonias para comprar una heredera. Si en el caso de Antoinette y su identidad, Rhys utiliza la temática de Narciso, en el caso de Rochester y su patrimonio, toca la temática de Edipo. (En esto, Rhys da en el clavo respecto de nuestro "momento histórico". Si en el siglo XIX la constitución del sujeto se representa como la procreación y la creación del alma, en el siglo XX el psicoanálisis permite a Occidente trazar el itinerario del sujeto desde Narciso [lo "imaginario"] hasta Edipo [lo "simbólico"]. Este sujeto, sin embargo, es el sujeto masculino normativo. En la reinscripción que hace Rhys de estos temas, divididos entre el protagonista femenino y el masculino, el feminismo y una crítica del imperialismo se vuelven cómplices.)”



“Rhys niega al Rochester de Brontë lo único que se supone que está asegurado en el relevo edípico: el Nombre del Padre, o el patronímico. En Wide Sargasso Sea , el personaje correspondiente a Rochester no tiene nombre.“


El ancho mar de los Sargazos es una novela que sirve de precuela de Jane Eyre pero por si sola se sostiene. 

La novela esta bellamente escrita, es breve y conscisa nos deja claro acual es el objetivo y es mostrar las disntintas formas en la que el mundo puede enloquecer a cualquiera. El colonialismo es mostrado en todas sus fascetas en la forma por medio de  Rochester y Bertha, el colonizador y el conolonizado. Sin dejar de lado todo el simbolismo representado por medio de sueños como lo hizo Charlotte Bronte y flora del entorno donde se desarrolla la historia. No hay duda que Jean Rhys hizo una obra maestra y me alegro que en vida haya visto los frutos de ese arte.



36. To Constantin Heger, 18 November 1845

Carta en español (google traductor)

Señor,

Han transcurrido los seis meses de silencio; Hoy es 18 de noviembre, mi última carta fue fechada (creo) el 18 de mayo;2 por lo tanto puedo escribirle de nuevo sin romper mi promesa.

El verano y el otoño me han parecido muy largos; a decir verdad, he tenido que hacer dolorosos esfuerzos para soportar hasta ahora la privación que me impuse: usted, señor, no puede comprender lo que eso significa, pero imagine por un momento que uno de sus hijos está separado de usted por una distancia. de 160 leguas, y que tenéis que dejar pasar seis meses sin escribirle, sin recibir noticias de él, sin oír hablar de él, sin saber cómo está, entonces comprenderéis fácilmente qué pena hay en tal obligación. . Te diré con toda franqueza que durante este tiempo de espera he tratado de olvidarte, porque el recuerdo de una persona que uno cree no volver a ver3 y a quien, sin embargo, se respeta mucho, atormenta sobremanera la mente y cuando se ha sufrido Tras este tipo de ansiedad durante uno o dos años, uno está dispuesto a hacer cualquier cosa para recuperar la tranquilidad. Lo he hecho todo, he buscado ocupaciones,4 me he prohibido absolutamente el placer de hablar de ti (incluso con Emily, pero no he podido superar ni mis arrepentimientos ni mi impaciencia) y eso es verdaderamente humillante: no poder hacerlo. saber dominar los propios pensamientos, ser esclavo de un arrepentimiento, de un recuerdo, de una idea dominante y fija que se ha convertido en tirana de la propia mente. ¿Por qué no puedo tener contigo exactamente tanta amistad como tú tienes conmigo, ni más ni menos? Entonces estaría tan tranquilo, tan libre; podría guardar silencio durante diez años sin esfuerzo.



Mi padre está bien pero casi ha perdido la vista, ya no sabe leer ni escribir; sin embargo, el consejo de los médicos es esperar unos meses más antes de intentar una operación 5—para él el invierno no será más que una larga noche—rara vez se queja, admiro su paciencia—Si la Providencia ordena que la misma calamidad sea mi destino ¡Que al menos me conceda tanta paciencia para soportarlo! Me parece, señor, que lo más amargamente doloroso en las grandes aflicciones corporales es que nos vemos obligados a hacer partícipes de nuestros sufrimientos a todos los que nos rodean; podemos ocultar los problemas del alma, pero no se pueden ocultar aquellos que atacan al cuerpo y destruyen sus facultades. Mi padre ahora me deja leerlo y escribirle, además muestra en mí más confianza que nunca antes, y eso es un gran consuelo.


Señor, tengo que pedirle un favor: cuando responda a esta carta, hábleme un poco de usted... no de mí, sé que si me habla de mí será para regañarme, y esta vez Me gustaría ver tu aspecto amable; háblame entonces de tus hijos; Tu frente nunca tuvo una expresión severa cuando Louise, Claire y Prospere estaban cerca de ti. Cuénteme también algo sobre la escuela, los alumnos, los profesores: ¿están todavía las señoritas Blanche, Sophie y Justine7 en Bruselas? Cuéntame adónde viajaste durante las vacaciones. ¿No has pasado por Renania? ¿No has visitado Colonia o Coblenza? En una palabra, dime lo que quieras, señor mío, pero dime una cosa. Escribirle a un antiguo profesor asistente (no, no quiero recordar mi puesto de profesor asistente, lo repudio) pues bien, escribirle a un antiguo alumno no puede ser una ocupación muy interesante para ti, lo sé, pero para mí es la vida misma. Tu última carta me ha sostenido, me ha nutrido durante seis meses, ahora necesito otra y tú me la darás, no porque tengas amistad conmigo (no puedes tener mucha), sino porque tienes una alma compasiva y porque no condenarías a nadie a sufrir largos sufrimientos para ahorrarte unos momentos de tedio. Prohibirme escribiros, negarme a responderme, sería arrancarme la única alegría que tengo en la tierra, privarme del último privilegio que me queda, privilegio al que nunca consentiré en renunciar voluntariamente. Créeme, maestro mío, al escribirme haces una buena acción; mientras crea que estás bastante satisfecho conmigo, mientras tenga todavía la esperanza de tener noticias tuyas, puedo estar tranquila y no demasiado triste. pero cuando un silencio lúgubre y prolongado parece advertirme que mi maestro se está alejando de mí, cuando día tras día espero una carta y día tras día la desilusión me arroja de nuevo a una miseria abrumadora, cuando el dulce deleite de ver tu escritura y la lectura de tus consejos huye de mí como una visión vacía; luego tengo fiebre, pierdo el apetito y el sueño, me desmayo.



¿Puedo escribirte de nuevo el próximo mes de mayo? Me hubiera gustado esperar un año completo—pero es imposible—es demasiado—


C. Bronte


Debo decirle una palabra en inglés: desearía poder escribirle cartas más alegres, porque cuando leo esto de nuevo, lo encuentro un tanto lúgubre, pero perdóneme, mi querido maestro, no se irrite por mi tristeza. —según las palabras de la Biblia: "De la plenitud del corazón habla la boca["]y verdaderamente me resulta difícil estar alegre mientras pienso que nunca más te veré. Por los defectos de esta carta se dará cuenta de que me estoy olvidando del idioma francés; sin embargo, leo todos los libros franceses que puedo conseguir y aprendo cada día algunos de memoria; pero sólo he oído hablar francés una vez desde que salí de Bruselas10. y luego sonó como música en mis oídos; cada palabra era muy valiosa para mí porque me recordaba a ti; amo el francés por ti con todo mi corazón y mi alma.


Adiós mi querido Maestro, que Dios le proteja con especial cuidado y corona.

tu con bendiciones peculiares


CB.

Manuscrito original en francés, con posdata en inglés, BL Add. 387320.








Carta original 

Haworth
Bradford Yorkshire

Monsieur
Les six mois de silence sont ecoules; nous sommes aujourd'hui au 18 Nov[embr]e, ma derniere lettre etait datee (je crois) le 18 Mai, je puis done vous ecrire encore, sans manquer a ma promesse.
L'ete et 1'automne m'ont paru bien longs; a vrai dire il m'a fallu des efforts penibles pour supporter jusqu'a present la privation que je me suis imposee: vous ne pouvez pas concevoir cela, vous, Monsieur, mais imaginez vous, pour un instant, qu'un de vos enfants est separe de vous de 160 lieues de distance et que vous devez rester six mois sans lui ecrire, sans recevoir de ses nouvelles, sans en entendre parler, sans savoir comment il se porte, alors vous comprendrez facilement tout ce qu'il y a de dure dans une pareille obligation. Je vous dirai franchement, qu'en attendant, j'ai tache de vous oublier, car le souvenir d'une personne que Ton croit ne devoir plus revoir et que, pourtant, on estime
beaucoup, harasse trop 1'esprit et quand on a subi cette espece d'inquietude pendant un ou deux ans, on est pret a tout faire pour retrouver le repos. J'ai tout fait, j'ai cherche les occupations, je me suis interdit absolument le plaisir de parler de vous—meme a Emilie mais je n'ai pu vaincre ni mes regrets ni mon impatience—c'est humiliant cela—de ne pas savoir maitriser ses propres pensees, etre esclave a un regret, un souvenir, esclave a une idee dominante et fixe qui tyrannise son esprit. Que ne puis-je avoir pour vous juste autant d'amitié que vous avez pour moi—ni plus ni moins? je serais alors si tranquille, si libre—je pourrais garder le silence pendant dix ans sans effort.

Mon père se porte bien mais sa vue est presqu'éteinte, il ne sait plus ni lire ni écrire; c'est, pourtant, l'avis des médecins d'attendre encore quelques mois avant de tenter une opération—l'hiver ne sera pour lui qu'une longue nuit—il se plaint rarement, j'admire sa patience—Si la Providence me destine la même calamité—puisse-t-elle au moins m'accorder autant de patience pour la supporter! Il me semble, monsieur, que ce qu'il y a de plus arrière dans les grands malheurs physiques c'est d'être forcé à faire partager nos souffrances à tous ceux qui nous entourent; on peut cacher les maladies de l'âme mais celles
qui attaquent le corps et détruisent les facultés, ne se cachent pas. Mon père me permet maintenant de lui lire et d'écrire pour lui, il me témoigne aussi plus de confiance qu'il ne m'en a jamais témoignée, ce qui est une grande consolation.


Monsieur, j'ai une grâce à vous demander: quand vous répondrez à cette lettre, parlez-moi un peu de vous-même—pas de moi car, je sais, que si vous me parlez de moi ce sera pour me gronder et, cette fois, je voudrais voir votre aspect bienveillant; parlez-moi donc de vos enfants; jamais vous n'aviez le front sévère quand Louise et Claire et Prosper, étaient près de vous. Dites-moi aussi quelquechose du Pensionnat, des élèves, des Maîtresses—Mesdemoiselles Blanche, Sophie et Justine restent-elles toujours à Bruxelles? Dites-moi où vous avez voyagé pendant les vacances—n'avez-vous pas été sur les bords du Rhin? N'avez-vous pas visité Cologne ou Coblentz? Dites-moi enfin ce que vous voulez mon maître mais dîtes-moi quelquechose. Écrire à une ci-devant sous-maîtresse (non—je ne veux pas me souvenir de mon emploi de sous-maîtresse je le renie) mais enfin, écrire à une ancienne élève ne peut être une occupation fort intéressante pour vous—je le sais—mais pour moi c'est la vie. Votre dernière lettre m'a servi de soutien—de nourriture pendant six mois—à présent il m'en faut une autre et vous me le donnerez—pas parceque vous avez pour moi de l'amitié—vous ne pouvez en avoir beaucoup—mais parcequ[e] vous avez l'âme compatissante et que vous ne condamneriez personne à de longues souffrances pour vous épargner quelques moments d'ennui. Me défendre à vous écrire, refuser de me répondre ce sera m'arracher la seule joie que j'ai au monde, me priver de mon dernier privilège—privilège auquel je ne consentirai jamais à renoncer volontairement. Croyez-moi mon maître, en m'écrivant vous faites un bon œuvre—tant queje vous crois assez content de moi, tant que j'ai l'espoir de recevoir de vos nouvelles je puis être tranquille et pas trop triste mais quand un silence morne et prolongé semble m'avertir de l'éloignement de mon maître à mon égard—quand de jour en jour j'attends une lettre et que de jour en jour le désappointement vient nie rejeter dans un douloureux accablement et que cette douce joie de voir votre écriture, de lire vos conseils me fuit comme une vaine vision, alors, j'ai la fièvre—je perds l'appétit et le sommeil—je dépéris

Puis-je vous ecrire encore au mois de Mai prochain? J'aurais voulu attendre toute une annee—niais c'est impossible—c'est trop long.

C Bronte


Carta en ingles

Monsieur,


The six months of silence have elapsed; to-day is the i8th November, my last letter was dated (I believe) the i8th May;2 therefore I can write to you again without breaking my promise.
The summer and autumn have seemed very long to me; to tell the truth I have had to make painful efforts to endure until now the privation I imposed on myself: you, Monsieur—you cannot conceive what that means—but imagine for a moment that one of your children is separated from you by a distance of 160 leagues, and that you have to let six months go by without writing to him, without receiving news of him, without hearing him spoken of, without knowing how he is, then you will easily understand what hardship there is in such an obligation. I will tell you candidly that during this time of waiting I have tried to forget you, for the memory of a person one believes one is never to see again,3 and whom one nevertheless greatly respects, torments the mind exceedingly and when one has suffered this kind of anxiety for one or two years, one is ready to do anything to regain peace of mind. I have done everything, I have sought occupations,4 I have absolutely forbidden myself the pleasure of speaking about you—even to Emily, but I have not been able to overcome either my regrets or my impatience—and that is truly humiliating—not to know how to get the mastery over one's own thoughts, to be the slave of a regret, a memory, the slave of a dominant and fixed idea which has become a tyrant over one's mind. Why cannot I have for you exactly as much friendship as you have for me—neither more nor less? Then I would be so tranquil, so free—I could keep silence for ten years without effort.


My father is well but his sight has almost gone, he can no longer read or write;

nevertheless the doctors' advice is to wait a few months longer before attempting an operation5—for him the winter will be nothing but a long night—he rarely complains, I admire his patience—If Providence ordains that the same calamity should be my own fate—may He at least grant me as much patience to endure it! It seems to me, Monsieur, that what is most bitterly painful in great bodily afflictions is that we are compelled to make all those who surround us sharers in our sufferings; we can hide the troubles of the soul, but those which attack the body and destroy its faculties cannot be hidden. My father now lets me read to him and write for him, he also shows more confidence in me than he has ever done before, and that is a great consolation.

Monsieur, I have a favour to ask you: when you reply to this letter, talk to me a little about yourself—not about me, for I know that if you talk to me about myself it will be to scold me, and this time I would like to see your kindly aspect; talk to me then about your children; your forehead never had a severe look when Louise and Claire and Prospere were near you. Tell me also something about the School, the pupils, the teachers—are Mesdemoiselles Blanche, Sophie and Justine7 still in Brussels? Tell me where you travelled during the holidays—haven't you been through the Rhineland? Haven't you visited Cologne or Coblenz? In a word, tell me what you will, my master, but tell me something. Writing to a former assistant teacher (no,—I don't want to remember my position as an assistant teacher, I disown it) well then, writing to an old pupil cannot be a very interesting occupation for you—I know that—but for me it is life itself. Your last letter has sustained me—has nourished me for six months—now I need another and you will give it me—not because you have any friendship for me—you cannot have much—but because you have a
compassionate soul and because you would not condemn anyone to undergo long suffering in order to spare yourself a few moments of tedium. To forbid me to write to you, to refuse to reply to me—that will be to tear from me the only joy I have on earth—to deprive me of my last remaining privilege—a privilege which I will never consent to renounce voluntarily. Believe me, my master, in writing to me you do a good deed8—so long as I think you are fairly pleased with me, so long as I still have the hope of hearing from you, I can be tranquil and not too sad, but when a dreary and prolonged silence seems to warn me that my master is becoming estranged from me—when day after day I await a letter and day after day disappointment flings me down again into overwhelming misery, when the sweet delight of seeing your writing and reading your counsel flees from me like an empty vision—then I am in a fever—I lose my appetite and my sleep—I pine away.


May I write to you again next May? I would have liked to wait a full year—but it is impossible—it is too long—

C. Bronte

I must say one word to you in English—I wish I could write to you more cheerful letters, for when I read this over, I find it to be somewhat gloomy—but forgive me my dear master—do not be irritated at my sadness—according to the words of the Bible: "Out of the fullness of the heart, the mouth speaketh["]9 and truly I find it difficult to be cheerful so long as I think I shall never see you more. You will perceive by the defects in this letter that I am forgetting the French language—yet I read all the French books I can get, and learn daily a portion by heart—but I have never heard French spoken but once since I left Brussels10—and then it sounded like music in my ears—every word was most precious to me because it reminded me of you—I love French for your sake with all my heart and soul.

Farewell my dear Master—may God protect you with special care and crown

you with peculiar blessings

CB.
Original MS in French, with English postscript, BL Add. 387320.









 31. To Constantin Heger, 8 Enero 1845

Carta en español (google traductor)
Traduccion al ingles.

El señor Taylor regresó y le pregunté si tenía una carta para mí: "No, nada". "Paciencia"—digo—"Su hermana vendrá pronto"—La señorita Taylor regresó2

"No tengo nada para usted del señor Heger", dice, "ni carta ni mensaje".

Cuando comprendí todo el significado de estas palabras, me dije lo que le diría a otra persona en tal caso: "Tendrás que resignarte a ello y, sobre todo, no angustiarte por una desgracia que te sucederá". no lo has merecido." Hice todo lo posible para no llorar y no quejarme.

Pero cuando uno no se queja y cuando quiere dominarse con las garras de un tirano (las facultades se rebelan) y la calma exterior se paga con una lucha interior casi insoportable.
Día y noche no encuentro ni descanso ni paz; si duermo tengo sueños atormentadores en los que te veo siempre severo, siempre saturnino y enfadado conmigo.

Perdóneme entonces, señor, si me atrevo a escribirle de nuevo: ¿Cómo podré soportar mi vida si no hago un esfuerzo por aliviar sus sufrimientos?
Sé que perderás la paciencia conmigo cuando leas esta carta decir que estoy demasiado excitada, que tengo pensamientos negros, etc. 

Que así sea, señor, no busco justificarme, me someto a todo tipo de reproches, lo único que sé es que no puedo, que no dimitiré. hasta la pérdida total de la amistad de mi amo; preferiría sufrir los mayores dolores corporales que tener mi corazón constantemente lacerado por ardientes arrepentimientos. Si mi amo me retira por completo su amistad, estaré absolutamente sin esperanza; si me da un poco de amistad, muy poca, estaré contento, feliz, tendría un motivo para vivir, para trabajar.

Señor, los pobres no necesitan mucho para vivir: sólo piden las migajas de pan que caen de la mesa de los ricos3, pero si se les niegan esas migajas, se mueren de hambre. Ya no necesito mucho. de afecto por parte de aquellos a quienes amo; no sabría qué hacer con una amistad total y completa; no estoy acostumbrado a ello; pero usted mostró un poco de interés en mí en tiempos pasados, cuando fui su alumna en Bruselas; y Me aferro a la preservación de este pequeño interés; me aferro a él como me aferraría a la vida.

Tal vez me digas: "Ya no me interesas en lo más mínimo". Señorita Charlotte, ya no pertenece a mi casa, la he olvidado".

Bueno, señor, dígamelo con toda franqueza (será un shock para mí), eso no importa, seguirá siendo menos horrible que la incertidumbre.

No quiero volver a leer esta carta; la envío tal como la he escrito. Sin embargo, soy, por así decirlo, vagamente consciente de que hay algunas personas frías y racionales que dirían al leerla: "está delirando". —Mi única venganza es desearles a esta gente, un solo día de los tormentos que he sufrido durante ocho meses, y luego veríamos si ellos no delirarían también.

Se sufre en silencio mientras se tienen fuerzas y cuando esas fuerzas fallan se habla sin medir demasiado las palabras.

Le deseo a Monsieur felicidad y prosperidad4
CB

Manuscrito original en francés, BL 38732 D.





Carta original

Haworth—Bradford—Yorkshire 
M. Taylor est revenue, je lui ai demande s'il n'avait pas une lettre pour moi—"Non, rien." "Patience"—dis-je—"Sa sceur viendra bientot"—Made- moiselle Taylor est revenue "Je n'ai rien pour vous de la part de Monsieur Heger" dit-elle "ni lettre ni message."

Ay ant bien compris ces mots—je me suis dit, ce que je dirais a un autre en pareille circonstance "II faut vous resigner et, surtout, ne pas vous affliger d'un malheur que vous n'avez pas merite" Je me suis efforcee a ne pas pleurer a ne pas me plaindre—

Mais quand on ne se plaint pas et qu'on veut se dominer en tyran—les facultes se revoltent—et on paie le calme exterieur par une lutte interieure presque insupportable Jour et nuit je ne trouve ni repos ni paix—si je dors je fais des reves tourmentants ou je vous vois toujours severe, toujours sombre et irrite contrernoi— Pardonnez-moi done Monsieur si je prends la partie de vous ecrire encore— Comment puis-je supporter la vie si je ne fais pas un effort pour en alleger les souffrances?

Je sais que vous serez impatiente quand vous lirez cette lettre—Vous direz encore que je suis exaltee—que j'ai des pensees noires &c. Soit Monsieur—je ne cherche pas a me justifier, je me soumets a toutes sortes de reproches—tout ce que je sais—c'est que je ne puis pas—que je ne veux pas me resigner a perdre entitlement Famine de mon maitre—j'aime mieux subir les plus grandes douleurs physiques que d'avoir toujours le coeur, lacere par des regrets cuisants. Si mon maitre me retire entierement son amitie je serai tout a fait sans espoir—s'il m'en donne un peu—tres peu—je serai contente—heureuse, j'aurais un motif pour vivre—pour travailler.


Monsieur, les pauvres n'ont pas besoin de grand'chose pour vivre—ils ne demandent que les miettes de pain qui tombent de la table des riches—mais si on leur refuse ces miettes de pain—ils meurent de faim—Moi non plus je n'ai pas besoin de beaucoup d'affection de la part de ceux que j'aime je ne saurais que faire d'une amitie entiere et complete—je n'y suis pas habituee—mais vous me temoigniez, autrefois, un peu d'interet quand j'etais votre eleve a Bruxelles—et je tiens a conserver ce peu d'interet—j'y tiens comme je tiendrais a la vie.

Vous me direz peutetre—Je ne vous porte plus le moindre interet Mademoiselle Charlotte—vous n'etes plus de Ma Maison—je vous ai oubliee"

Eh bien Monsieur dites-moi cela franchement—ce sera pour moi un choc—n'importe ce sera toujours moins hideux que 1'incertitude. Je ne veux pas relire cet[t]e lettre—je 1'envoie comme je 1'ai ecrite—Pourtant j'ai comme la conscience obscure qu'il y a des personnes froides et sensees qui diraient en la lisant—"elle deraisonne"—Pour toute vengeance—je souhaite a ces personnes—un seuljour des tourments [que] j'ai subis depuis huit mois—on verrait alors s'elles [ne] deraison[n]eraient pas de meme On souffre en silence tant qu'on a la force et qua[nd] cette force manque on parle sans trop mesurer ses paroles. <Je n'ai pas besoin de souhaiter a Monsieur le bonheur et la prosperite—il jouit de ... ?autour> Je souhaite a Monsieur le bonheur et la prosperite.


Carta en ingles

Mr Taylor returned, I asked him if he had a letter for me—"No, nothing." "Patience"—I say—"His sister will be coming soon"—Miss Taylor returned2
"I have nothing for you from M. Heger" she says "neither letter nor message." 
When I had taken in the full meaning of these words—I said to myself, what I would say to someone else in such a case "You will have to resign yourself to the fact, and above all, not distress yourself about a misfortune that you have not deserved." I did my utmost not to cry not to complain—

But when one does not complain, and when one wants to master oneself with

a tyrant's grip—one's faculties rise in revolt—and one pays for outward calm by an almost unbearable inner struggle
Day and night I find neither rest nor peace—if I sleep I have tormenting dreams in which I see you always severe, always saturnine and angry with me—
Forgive me then Monsieur if I take the step of writing to you again—How can I bear my life unless I make an effort to alleviate its sufferings?
I know that you will lose patience with me when you read this letter—You will say that I am over-excited—that I have black thoughts etc. So be it Monsieur—I do not seek to justify myself, I submit to all kinds of reproaches—all I know—is that I cannot—that I will not resign myself to the total loss of my master's friendship—I would rather undergo the greatest bodily pains than have my heart constantly lacerated by searing regrets. If my master withdraws his friendship from me entirely, I shall be absolutely without hope—if he gives me a little friendship—a very little—I shall be content—happy, I would have a motive for living—for working.
Monsieur, the poor do not need a great deal to live on—they ask only the crumbs of bread which fall from the rich men's table3—but if they are refused these crumbs—they die of hunger—No more do I need a great deal of affection from those I love—I would not know what to do with a whole and complete friendship—I am not accustomed to it—but you showed a little interest in me in days gone by when I was your pupil in Brussels—and I cling to the preservation of this little interest—I cling to it as I would cling on to life.

Perhaps you will say to me—"I no longer take the slightest interest in you

Miss Charlotte—you no longer belong to my household—I have forgotten you."
Well Monsieur tell me so candidly—it will be a shock to me—that doesn't

matter—it will still be less horrible than uncertainty.

I don't want to re-read this letter—I am sending it as I have written it—Nevertheless I am as it were dimly aware that there are some cold and rational people who would say on reading it—"she is raving"—My sole revenge is to wish these people—a single day of the torments that I have suffered for eight months—then we should see whether they wouldn't be raving too.

One suffers in silence so long as one has the strength and when that strength fails one speaks without measuring one's words too much.
I wish Monsieur happiness and prosperity4

CB


Original MS in French, BL 38732 D.

Carta de Charlotte a Constantine Heger 24 de octubre 1844
  
Carta en español (google traductor)
Traduccion al ingles.



1844 Señor, Estoy llena de alegría esta mañana—algo que rara vez me ha pasado estos dos últimos años—es porque un caballero conocido mío2 estará de paso por Bruselas y se ha ofrecido a hacerse cargo de una carta para usted—que él o ella su hermana te lo entregará, para que yo esté seguro de que lo has recibido. No voy a escribir una carta larga, en primer lugar, no tengo tiempo, tiene que enviarse de inmediato, y luego tengo miedo de aburrirlos. Solo me gustaría preguntarle si supo de mí a principios de mayo y luego en el mes de agosto. Durante todos estos seis meses he estado esperando una carta de usted, señor... seis meses de espera... ¡Eso es mucho tiempo! Sin embargo, no me quejo y seré recompensado ricamente por un poco de tristeza, si ahora está dispuesto a escribir una carta y dársela a este caballero, oa su hermana, que me la entregará sin falta.
Por breve que sea la carta, estaré satisfecha con ella; pero no olvide decirme cómo está usted, señor, y cómo están la señora y los niños, los maestros y los alumnos. Mi padre y mi hermana3 les envían saludos, la aflicción de mi padre va aumentando gradualmente, sin embargo, todavía no está completamente ciego4, mis hermanas se mantienen bien, pero mi pobre hermano siempre está enfermo.5 56 LAS CARTAS 1845
Adiós señor, cuento con tener pronto noticias suyas, este pensamiento me deleita porque el recuerdo de su bondad nunca se borrará de mi memoria y mientras dure este recuerdo, perdurará también el respeto que me ha inspirado. Tu muy devota alumna, C. Bronte Acabo de encuadernar todos los libros que me diste cuando aún estaba en Bruselas. Me complace mirarlos—son una biblioteca bastante pequeña—Primero están las obras completas de Bernardin de St. Pierre6—los Pensamientos de Pascal7—un libro de versos8, dos libros alemanes—y (algo que vale la pena todo lo demás) ) dos discursos del profesor Heger, pronunciados en la entrega de premios del Ateneo Real.9 24 de octubre de 1844. MS original en francés, BL Add. 38732 a.






Carta orginal.

30. To Constantin Heger, 24 October 1844*

[Haworth]


Monsieur
Je suis toute joyeuse ce matin—ce qui ne m'arrive pas souvent depuis deux ans—c'est parceque un Monsieur de mes connaissances va passer par Bruxelles et qu'il a offert de se charger d'une lettre pour vous—laquelle lettre il vous remettra luimeme, ou bien, sa sceur de sorte que je serai certaine que vous
I'avez recue.
Ce n'est pas une longue lettre que je vais ecrire—d'abord je n'ai pas le temps—il faut que cela parte tout de suite et ensuite je crains de vous ennuyer. Je voudrais seulement vous demander, si vous avez recu de mes nouvelles au commencement du mois de Mai et puis au mois d'Aout? Voila six mois que j'attends une lettre de Monsieur—six mois d'attente c'est bien long, cela!

Pourtant je ne me plains pas et je serai richement recompensee pour un peu de chagrin—si vous voulez maintenant ecrire une lettre et la dormer a ce monsieur—ou a sa soeur qui me la remettrait sans faute.


THE LETTERS 1844 

Page 55

Quelque courte que soit la lettre j'en serai satisfaite—n'oubliez pas seulement de nie dire comment vous vous portez Monsieur et comment Madame et les enfants se portent et les maîtresses et les élèves.

Mon père et ma sœur vous présentent leurs respects—l'infirmité de mon père augmente peu à peu—cependant il n'est pas encore tout à fait aveugle—mes sœurs se portent bien mais mon pauvre frère est toujours malade.

Adieu Monsieur, je compte bientôt avoir de vos nouvelles—cette idée me sourit car le souvenir de vos bontés ne s'effacera jamais de ma mémoire et tant que ce souvenir durera <?!'affection> le respect qu'il m'a inspiré durera aussi

Votre élève très dévouée
G Brontë

Je viens de faire relier tous les livres que vous m'avez donnés quand j'étais encore à Bruxelles j'ai un plaisir à les considérer—cela fait tout une petite bibliothèque—II y a d'abord les ouvrages complets de Bernardin St Pierre—Les Pensées de Pascal—un livre de poésie, deux livres allemands—et (ce qui vaut tout le reste) deux discours de Monsieur le Professeur Heger—prononcés à la
Distribution des Prix de l'Athénée royal—
Octbe. 24th

Carta traducida al ingles
1844

Translation

Monsieur,

I am full of joy this morning—something which has rarely happened to me these last two years—it is because a gentleman of my acquaintance2 will be passing through Brussels and has offered to take charge of a letter to you—which either he or else his sister will deliver to you, so that I shall be certain you have received it.


I am not going to write a long letter—first of all I haven't the time—it has to go immediately—and then I am afraid of boring you. I would just like to ask you whether you heard from me at the beginning of May and then in the month of August? For all those six months I have been expecting a letter from you, Monsieur—six months of waiting—That is a very long time indeed! Nevertheless I am not complaining and I shall be richly recompensed for a little sadness—if you are now willing to write a letter and give it to this gentleman—or to his sister—who would deliver it to me without fail.

However short the letter may be I shall be satisfied with it—only do not forget to tell me how you are, Monsieur, and how Madame and the children are and the teachers and pupils.

My father and sister3 send you their regards—my father's affliction is gradually increasing—however he is still not completely blind4—my sisters are keeping well but my poor brother is always ill.5

pag 56


Goodbye Monsieur, I am counting on soon having news of you—this thought delights me for the remembrance of your kindness will never fade from my memory and so long as this remembrance endures, the respect it has inspired in me will endure also.

Your very devoted pupil,
C. Bronte

I have just had bound all the books that you gave me when I was still in Brussels.

I take pleasure in looking at them—they make quite a little library—First there are the complete works of Bernardin de St. Pierre6—the Pensees of Pascal7—a book of verse,8 two German books—and (something worth all the rest) two speeches, by Professor Heger—given at the Prize Distribution of the Athenee

Royal.9
Oct 24 1844.
Original MS in French, BL Add. 38732 B.

Carta de Charlotte Bronte a Constantine Heger  24 Julio 1844


Carta en español (google traductor)
Traduccion al ingles.

Señor,
Soy muy consciente de que no me toca a mí escribirle, pero como la Sra. Wheelwright va a Bruselas y está dispuesto a hacerse cargo de una carta me parece que no debo desaprovechar una oportunidad tan favorable para escribirle.

Estoy muy contenta de que el año escolar casi ha terminado y que las vacaciones se acerca el período, me alegro por usted, señor, porque le han dicho que está trabajando demasiado y que, como resultado, su salud ha empeorado se deterioró un poco—Es por eso que me abstengo de pronunciar una sola queja sobre
tu largo silencio—prefiero quedarme seis meses sin saber nada de que agregar un átomo a la carga, ya demasiado pesada, que abruma usted—recuerdo bien que ahora es el momento de las composiciones, que será pronto llegará el momento de los exámenes y después de los premios, y de todo el período estás condenado a respirar la aridez adormecedora de las clases, a agotarte—explicando, preguntando, hablando todo el día, y luego por las noches tienes todas esas composiciones aburridas para leer, corregir, casi reescriba: ¡Ah, señor! Una vez te escribí una carta que no era nada racional, porque la tristeza me estrujaba el corazón, pero no lo haré más4—intentaré dejar de ser egoísta y aunque veo tus cartas como una de las mayores alegría. Lo sé, esperaré pacientemente para recibirlos hasta que te plazca y te convenga enviarlos a ellos. Pero de todos modos todavía puedo escribirte una pequeña carta de vez en cuando. me han dado permiso para hacerlo. Tengo mucho miedo de olvidar el francés, porque estoy bastante convencido de que te volveré a ver algún día, no sé cómo ni cuando—pero debe suceder ya que lo anhelo tanto, y entonces no me gustaría quedarme en silencio en tu presencia, sería demasiado triste verte y no poder hablar contigo.
tú; para prevenir esta desgracia—todos los días, me aprendo de memoria media página de Francés de un libro en estilo coloquial: y me complace aprender esta lección, Monsieur, cuando pronuncio las palabras en francés, parece que estoy charlando con usted. Me acaban de ofrecer un puesto como profesor principal en un gran internado en Manchester, con un salario de 100 libras esterlinas, es decir, 2.500 francos al año, no puedo aceptar porque la aceptación significaría tener que dejar a mi padre y eso no puede ser—Sin embargo, he hecho un plan: (cuando uno vive en reclusión, el cerebro siempre está activo, uno anhela estar ocupado, uno anhela lanzarse a una actividad activa carrera profesional). Nuestra Casa Parroquial es una casa bastante grande—con algunas reformas—hay habrá espacio para cinco o seis huéspedes, si pudiera encontrar esa cantidad de niños de familias respetables—Me dedicaría a su educación—Emily no es
muy aficionada a la enseñanza pero, sin embargo, se encargaría de la limpieza, y aunque es bastante retraída, tiene un corazón demasiado bondadoso para no hacer todo lo posible por el bienestar de los niños—ella también es un alma muy generosa; y en cuanto a el orden, la economía, la organización estricta, el trabajo duro, todos los asuntos muy esenciales en un internado, de buena gana me hago responsable de ellos.

Ahí está mi plan, señor, que ya le expliqué a mi padre y que él considera bueno.—Así que todo lo que queda es encontrar a los alumnos—un asunto bastante difícil, porque vivimos muy lejos de las ciudades y la gente apenas quiero tomarme la molestia de cruzar las montañas que forman una barrera a nuestro alrededor, pero la tarea que carece de dificultad casi carece de mérito, es muy gratificante para superar los obstáculos, no digo que tendré éxito, pero lo haré tratar de tener éxito, el esfuerzo solo me hará bien, nada temo tanto como ociosidad—falta de empleo—inercia—letargo de las facultades—cuando el
el cuerpo está ocioso, el espíritu sufre cruelmente. No experimentaría este letargo si podía escribir—érase una vez que solía pasar días enteros, semanas, completa meses por escrito y no del todo en vano desde que Southey y Coleridge, dos de nuestros mejores autores, a quienes envié algunos manuscritos, se complacen en expresar su aprobación de ellos, pero en la actualidad mi vista es demasiado débil para escribir, si yo
escribía mucho me volvería ciego. Esta debilidad de la vista es una terrible privación para mí, sin él, ¿sabe lo que haría, señor?, escribiría un libro y se lo dedicaría a mi maestro de literatura, al único maestro que
que he tenido... a usted, señor. A menudo les he dicho en francés lo mucho que Te respeto, cuánto estoy en deuda con tu amabilidad, con tu consejo, me gustaría.

Me gustaría decirte por una vez en inglés: eso no puede ser, no debe pensarse de—una carrera literaria está cerrada para mí—solo la de enseñar está abierta para mí—es no ofrece las mismas atracciones, no importa, entraré en él y si no vayas lejos en él, no será por falta de diligencia. Usted también, señor, usted quería ser abogado, el destino o la Providencia lo ha convertido en maestro, usted es feliz a pesar de eso.

Por favor, asegúrele a la señora mi estima. Me temo que Maria, Louise y Claire ya me habrán olvidado. Prospere y Victorine nunca me han conocido bien. Yo mismo recuerdo claramente a los cinco, especialmente a Louise. Tenía tanto carácter, tanta ingenuidad. —Tanta verdad en su carita.



Adiós señor— | Tu alumna agradecida,

C. Bronte



24 de julio



No te he pedido que me escribas pronto porque no quiero parecer inoportuna, pero eres demasiado bueno para olvidar que lo deseo de todos modos, sí, lo deseo mucho, eso es suficiente, después de todo. , haga lo que quiera, señor; si en verdad recibí una carta y pensé que me había escrito por lástima, eso me haría mucho daño.

Parece que la Sra. Wheelwright se va a París antes de ir a Bruselas, pero dejará mi carta en el correo de Boulogne, una vez más, adiós, señor, me duele decir adiós incluso en una carta, ¡oh, seguro que lo veré! te volveré a ver algún día, realmente tiene que ser así, porque tan pronto como haya ganado suficiente dinero para ir a Bruselas iré, y te veré de nuevo aunque sea por un momento.






Carta original en frances 

Carta 28. To Constantin Heger 24 July 1844 
(page 48)


[Haworth]

Monsieur
Je sais bien que ce n'est pas a mon tour de vous ecrire, mais puisque Mde

Wheelwright va a Bruxelles et veut bien se charger d'une lettre—il me semble

que je ne dois pas negliger une occasion si favorable pour vous ecrire.

Je suis tres contente que 1'annee scolaire soit presque finie et que Tepoque

des vacances approche—j'en suis contente pour vous Monsieur—car, on m'a

dit que vous travaillez trop et que votre sante en est un peu alteree—C'est

pourquoi je ne me permets pas de proferer une seule plainte au sujet de votre

long silence—j'aimerais mieux rester six mois sans recevoir de vos nouvelles que

d'ajouter un atome au poids, deja trop lourd, qui vous accable—Je me rappelle

bien que c'est maintenant l'époque des compositions, que ce sera bientôt celle

des examens et puis, des prix—et pendant tout ce temps, vous êtes condamné

à respirer l'atmostphère desséchante des classes—à vous user—à expliquer,

à interroger à parler toute la journée et puis le soir vous avez toutes ces

malheureuses compositions à lire, à corriger, presqu'à refaire—Ah Monsieur! je

vous ai écrit une fois une lettre peu raisonnable, parceque le chagrin me serrait

le cœur, mais je ne le ferai plus—je tacherai de ne plus être égoïste et tout

en regardant vos lettres comme un des plus grands bonheurs que je connaisse

j'attendrai patiemment pour en recevoir jusqu'à ce qu'il vous plaira et vous

conviendra de m'en envoyer. En même temps je puis bien vous écrire de temps

en temps une petite lettre—vous m'y avez autorisée—


Je crains beaucoup d'oublier le français, car je suis bien persuadée que je

vous reverrai un jour—je ne sais pas comment ni quand—mais cela doit être

puisque je le désire tant, et alors je ne voudrais pas rester muette devant

vous—ce serait trop triste de vous voir et de ne pas pouvoir vous parler;

pour éviter ce malheur—j'apprends, tous les jours, une demie page de français

par cœur dans un livre de style familier: et j'ai un plaisir à apprendre cette

leçon—monsieur—quand je prononce les mots français il me semble que je

cause avec vous.


On vient de m'offrir une place comme première maîtresse dans un grand

pensionnat à Manchester, avec un traitement de ioo£ i.e. 2500 frs par an—je

ne puis pas l'accepter—car en l'acceptant je dois quitter mon père et cela

ne se peut pas—J'ai cependant mon projet—(lorsqu'on vit dans la retraite le

cerveau travaille toujours—on désire s'occuper—on veut se lancer dans une

carrière active) Notre Presbytère est une maison assez grande—avec quelques

changements—il y aura de la place pour cinq ou six pensionnaires—si je

pouvais trouver ce nombre d'enfants de bonne famille je me dévouerais à

leur éducation—Emilie n'aime pas beaucoup l'instruction mais elle s'occuperait

toujours du ménage et, quoiqu'un peu recluse, elle a trop bon cœur pour ne

pas faire son possible pour le bien-être des enfants—elle est aussi très généreuse

et pour l'ordre, l'économie, l'exactitude—le travail assidu—toutes choses très

essentielles dans un pensionnat—je m'en charge volontiers.


Voilà mon projet Monsieur, que j'ai déjà expliqué à mon père et qu'il trouve

bon—II ne reste donc que de trouver des élèves—chose assez difficile—car nous

demeurons loin des villes et on ne se soucie guère de franchir les montagnes

qui nous servent de barrière—mais la tâche qui est sans difficulté est presque

sans mérite—il y a un grand intérêt à vaincre les obstacles—je ne dis pas

que je réussirai mais je tâcherai de réussir—le seul effort me fera du bien—il

n'y a rien que je crains comme la paresse—le désœuvrement—l'inertie—la

léthargie des facultés—quand le corps est paresseux, l'esprit souffre cruellement.

Je ne connaîtrais pas cette léthargie si je pouvais écrire—autrefois je passais des

journées, des semaines, des mois entiers à écrire et pas tout à fait sans fruit puisque Southey, et Coleridge—deux de nos meilleurs auteurs, à qui j'ai envoyé certains

manuscrits en ont bien voulu témoigner leur approbation—mais à présent j'ai

la vue trop faible pour écrire—si j'écrivais beaucoup je deviendrais aveugle.

Cette faiblesse de vue est pour moi une terrible privation—sans cela savez-vous

ce que je ferais Monsieur?—j'écrirais un livre et je le dédierais à mon maître

de literature—au seul maître que j'ai jamais eu—à vous Monsieur. Je vous ai

souvent dit en français combien je vous respecte—combien je suis redevable à

votre bonté, à vos conseils, Je voudrais le dire une fois en Anglais—Cela ne se

peut pas—il ne faut pas y penser—la carrière des lettres m'est fermée—celle

de l'instruction seule m'est ouverte—elle n'offre pas les mêmes attraits—c'est

égal, j'y entrerai et si je n'y vais pas loin, ce ne sera pas manque de diligence.

Vous aussi Monsieur—vous avez voulu être avocat—le sort ou la Providence

vous a fait professeur—vous êtes heureux malgré cela.


Veuillez présenter à Madame l'assurance de mon estime—je crains que
Maria—Louise—Claire ne m'aient déjà oubliée—Prospère et Victo riñe ne

m'ont jamais bien connue—moi je me souviens bien de tous les cinq—surtout

de Louise—elle avait tant de caractère—tant de naïveté—tant de vérité dans sa

petite figure—


Adieu Monsieur—

votre élève reconnaissante

C Brontë


July 24th.


Je ne vous ai pas prié de m'écrire bientôt, parceque je crains de vous

importuner—mais vous êtes trop bon pour oublier que je le désire tout le

même—oui—je le désire beaucoup—c'est assez—après tout—faites comme

vous voudrez monsieur—si, enfin je recevais une lettre et si je croyais que vous

l'aviez écrite par pitié—cela me ferait beaucoup de mal—

II parait que Mde Wheelwright va à Paris avant d'aller à Bruxelles—mais elle

mettra ma lettre à la poste à Boulogne—encore une fois adieu Monsieur—cela

fait mal de dire adieu même dans une lettre—Oh c'est certain queje vous reverrai

un jour—il le faut bien—puisque aussitôt que j'aurai gagné assez d'argent pour

aller à Bruxelles j'y irai—et je vous reverrai si ce n'est que pour un instant.


Traducción al inglés.


Monsieur,

I am well aware that it is not my turn to write to you, but since Mrs

Wheelwright is going to Brussels and is willing to take charge of a letter—it

seems to me that I should not neglect such a favourable opportunity for writing to you.


I am very pleased that the school year is almost over and that the holiday

period is approaching—I am pleased about it on your account, Monsieur—for I

have been told that you are working too hard and that as a result your health has

deteriorated a little—That is why I refrain from uttering a single complaint about

your long silence—I would rather remain six months without hearing from

you than add an atom to the burden—already too heavy—which overwhelms

you—I well remember that it is now the time for compositions, that it will

soon be the time for examinations and after that for prizes—and for the whole

period you are condemned to breathe in the deadening aridity of the classes—to

wear yourself out—in explaining, questioning, speaking all day long, and then

in the evenings you have all those dreary compositions to read, correct, almost

re-write—Ah Monsieur! I once wrote you a letter which was hardly rational,

because sadness was wringing my heart, but I shall do so no more4—I will try to

stop being egotistical and though I look on your letters as one of the greatest joys

I know, I shall wait patiently to receive them until it pleases and suits you to send

them. But all the same I can still write you a little letter from time to time—you

have given me permission to do so. I am very much afraid of forgetting French,

for I am quite convinced that I shall see you again one day—I don't know how or

when—but it must happen since I so long for it, and then I would not like to stay

silent in your presence—it would be too sad to see you and not be able to speak to

you; to prevent this misfortune—every single day, I learn by heart half a page of

French from a book in a colloquial style: and I take pleasure in learning this lesson,

Monsieur—when I pronounce the French words I seem to be chatting with you.

I have just been offered a position as principal teacher in a large boarding school

in Manchester, with a salary of £100, i.e. 2,500 francs a year—I cannot accept

it—because acceptance would mean having to leave my father and that cannot

be—Nevertheless I have made a plan: (when one lives in seclusion one's brain

is always active—one longs to be busy—one longs to launch out into an active

career). Our Parsonage is a fairly large house—with some alterations—there

will be room for five or six boarders—if I could find that number of children from

respectable families—I would devote myself to their education—Emily is not

very fond of teaching but she would nevertheless take care of the housekeeping,

and though she is rather withdrawn she has too kind a heart not to do her utmost

for the well-being of the children—she is also a very generous soul; and as for

order, economy, strict organisation—hard work—all very essential matters in a

boarding-school—I willingly make myself responsible for them.

There is my plan, Monsieur, which I have already explained to my father and

which he considers a good one.—So all that remains is to find the pupils—a

rather difficult matter—for we live a long way from towns and people hardly

wish to take the trouble of crossing the mountains which form a barrier

round us—but the task which lacks difficulty almost lacks merit—it is very

rewarding to surmount obstacles—I do not say that I shall succeed but I shall

try to succeed—the effort alone will do me good—I fear nothing so much as

idleness—lack of employment—inertia—lethargy of the faculties—when the

body is idle, the spirit suffers cruelly. I would not experience this lethargy if I

could write—once upon a time I used to spend whole days, weeks, complete

months in writing and not quite in vain since Southey and Coleridge—two of

our best authors, to whom I sent some manuscripts were pleased to express

their approval of them—but at present my sight is too weak for writing—if I

wrote a lot I would become blind. This weakness of sight is a terrible privation

for me—without it, do you know what I would do, Monsieur?—I would write

a book and I would dedicate it to my literature master—to the only master that

I have ever had—to you Monsieur. I have often told you in French how much I

respect you—how much I am indebted to your kindness, to your advice, I would

like to tell you for once in English—That cannot be—it must not be thought

of—a literary career is closed to me—only that of teaching is open to me—it

does not offer the same attractions—never mind, I shall enter upon it and if I

do not go far in it, it will not be for want of diligence. You too, Monsieur—you

wanted to be a barrister—fate or Providence has made you a teacher—you are

happy in spite of that.

Please assure Madame of my esteem—I am afraid that Maria, Louise and

Claire will have already forgotten me—Prospere and Victorine have never

known me well—I myself clearly remember all five—especially Louise—she

had so much character—so much naivete—so much truthfulness in her little

face.


Goodbye Monsieur— | Your grateful pupil,

C. Bronte


July 24th.


I have not asked you to write to me soon because I don't want to seem importunate—but you are too good to forget that I wish it all the same—yes—I wish for it very much—that is enough—after all, do as you please, Monsieur—if in fact I received a letter and thought that you had written out of pity for me—that would hurt me very much.

It seems that Mrs Wheelwright is going to Paris before going to Brussels—but she will put my letter in the post at Boulogne—once more goodbye, Monsieur—it hurts to say goodbye even in a letter—Oh it is certain that I shall see you again one day—it really has to be—for as soon as I have earned enough money to go to Brussels I shall go—and I shall see you again if it is only for a moment.

Original MS in French BL Add. 38732 A.





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🌷ᴏᴘɪɴɪóɴ

Para nadie es novedad el hype de esta novela. Es la primera vez que leo Colleen Hoveer y me ha gustado que es una lectura fluida.

En cuanto a la historia, trata un tema muy delicado como la violencia doméstica y aunque la autora se inspiró en la historia de su mamá y trató de hacerla "realista". Lamentablemente para mí el 80% es fantasía y el 20% realidad. Porque muchas cosas pasan de gratis, como el hecho de que alguien rico trabaje gratis para ti por hobbie.🙃

Los personajes me dejaron mucho que desear, Lily a mi parecer le faltó más facetas. Atlas sé quedó a medias en el triángulo amoroso y Ryle no me gustó desde el principio es irreal y obsesivo aparte de que usa su relación como terapia psicológica. Mi personaje favorito fue la mamá de Lily.

Aunque sí reflexiona sobre lo difícil que es salir de la situación de violencia doméstica y lo fácil que es juzgar a las personas que la viven. Deja mucho que desear en el trato de este tema.

Creí que me afectaría pero al parecer ya estoy curtida. 🙊

Tiene escenas +18, es una novela que no recomendaría para adolescentes. Porque sé debe leer con más criterio para no romantizar la violencia doméstica como considero que los hace la autora. Es un modelo de violencia y que no siempre es de la misma manera. Y que no habrá un príncipe azul que te salve.

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